Crear como forma de existir (o cómo llegué aquí)

Estar escribiendo esto es en sí mismo un acto “inútil”.

El tema es que, después de muchos años, he aprendido que lo “útil” no es una métrica fiable para lo verdaderamente importante.

¿Por qué tener un blog en 2025?

¿Por qué lanzar un newsletter cuando las bandejas de entrada están a reventar de correos?

Este espacio no tiene un propósito ni una dirección clara.

Es más bien un reflejo de lo que he aprendido que es la vida, que tampoco tiene un propósito ni una dirección clara (aunque el mundo insista en que debería tenerla).

No sé si la irreverencia que me lleva a pensar así es el resultado de la experiencia, de una crisis de los 30s, o simplemente de una realización espiritual.

Me gusta pensar que es una combinación de las tres cosas, y tal vez de otras más que aún no veo o entiendo.

Tuve muchos años en los que estuve en una guerra constante con una parte de mí que quería crear, porque crear no es una cosa que parecía “útil” en un mundo que nos pide ser más productivos, ganar más dinero, tener más likes y encontrar una carrera en la que podamos ser “exitosos”.

Yo entré a la universidad con 15 años y, viendo hacia atrás, me parece una tortura (por falta de una palabra más adecuada) que pongan a un niño de esa edad a elegir un “camino” para seguir por el resto de su vida.

Nos dijeron que había que elegir, y en este momento de mi vida solo puedo pensar en que me rehúso a hacerlo. Me opongo a tener que tomar un solo camino. A ser una persona de una sola dimensión.

En mi afán por hacer una “carrera” de la que estuviera orgulloso y que me diera de comer, dejé atrás muchas cosas que solo ahora estoy retomando, porque solo ahora me he dado cuenta de lo importante que es hacer las cosas porque uno quiere.

¿Para qué escribir si no vas a “ser” escritor? ¿Para qué hacer fotos si no “sos” fotógrafo? ¿Cómo mover el cuerpo si no “soy” bailarín?

Nos enseñaron que todo lo que hacemos debe llevarnos a un destino, a una identidad, a un título. Como si la acción no pudiera existir sin la etiqueta. Pero, ¿qué pasa si simplemente hacemos las cosas porque sí? Porque nos llaman, porque nos generan placer, porque nos recuerdan que estamos vivos.

Y aunque parece una cosa simple, puede que sea una de las lecciones más difíciles que he tenido que aprender.

Por eso vuelvo al principio.

Hago esto a pesar de que sea “inútil”, o quizá más bien con la tranquilidad de que lo sea.

Quiero hacer una cosa hoy y otra mañana, solo porque sí. Porque es esa la dirección a la que me lleva mi deseo. Usar la curiosidad como brújula.

Una de las cosas que me he propuesto es hacer cada vez más cosas “inútiles”, reducir al máximo el tiempo que le dedico a las cosas que no quiero hacer y dedicarme más a lo que me llama sin medirlo. Sin saber cuánta plata generé, cuánta gente lo leyó o si realmente le importó a alguien.

Porque aprendí que solo hay una métrica y que no se mide, sino que se siente.

Estoy haciendo de la creatividad un acto de resistencia ante un mundo (y una cabeza) que está obsesionado con la hiperoptimización.

Escribo esto entonces no como un llamado a la acción, sino como un llamado a la contemplación.

¿Qué pasaría si todos hiciéramos lo que se nos diera la gana?

¿Qué tal si nos creemos la idea de que crear es una decisión y no una imposición?

No me lo tomen a mal, hay que vivir de algo… Pero no hay que hacer de ese algo lo más importante.

Quizá lo más importante no es de lo que se vive, sino por lo que se vive.

Y esa decisión no nos la puede quitar nadie.

He tenido que pasar varias crisis en mi vida para darme cuenta de que hay cosas que quiero hacer, no porque quiero que alguien las vea, sino por la forma en la que me siento cuando las hago.

Por eso escribo esto, no con la idea de dar respuestas o enseñar un camino, sino más bien de hacer preguntas al aire, quizá con la esperanza de co-construir más preguntas.

Hacerse preguntas para acabar con la expectativa.

Finalmente, esta es una pregunta abierta a otra que ya llevo mucho tiempo haciéndome.

¿Qué harías hoy si quisieras crear solo porque sí?

Hoy creé esto.

Quién sabe mañana.

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