¿Qué hago si me interesa hacer muchas cosas?
"Decídete porque uno no puede hacer todo en la vida"
No sé cuántas veces he escuchado alguna variación de esa frase. Me la han dicho a mí, y he visto cómo se la dicen a otras personas.
Una forma ideal de acabar con los sueños de alguien es decirle que tiene que decidir entre una cosa o la otra. El camino de la educación formal parece llevarnos hacia allá: escoge una carrera y luego especialízate en una parte de esa carrera. Luego trabaja como un robot para resolver los problemas de otras personas.
Genera valor, haz dinero, paga una hipoteca y trabaja con la plata del banco. El sueño americano.
Excepto que es mentira.
Excepto que va en contra de la naturaleza humana.
Pero es rentable para el sistema. Es una forma de control efectiva que se remonta a la revolución industrial, en la que cada puesto dentro de la cadena de producción debe estar hiperfocalizado en resolver un solo asunto.
No hay tiempo para pensar, porque pensar no es la tarea del trabajador.
Yo sé que suena radical, pero seguimos viviendo en esa realidad. Estoy seguro de que lo has sentido, de que te lo han dicho, de que probablemente lo estás viviendo en este momento.
Vivimos tan ocupados que no nos queda tiempo de pensar. Tanto así que hay gente que se hace viral por “intentar una cosa al día después de mi trabajo de 9-5”.
Como si explorar nuestra curiosidad tuviera que ser algo que tenemos que forzar, y no algo que está naturalmente instalado en nuestro ADN.
Perseguir las cosas que nos interesan no es solo un capricho o un acto de rebeldía, sino una forma de aceptar la complejidad de nuestra existencia y expandir nuestra visión a través de diferentes disciplinas.
Esto es algo que como niños sabemos, pero que con los años olvidamos, como si nos entrenaran para dejar de verlo. Ningún niño quiere jugar siempre al mismo juego.
El cambio es inherente a la evolución, y esta nos impulsa a explorar nuevas áreas para construir un conjunto de habilidades único. Algo que nos distinga, que nos haga destacar del resto.
No es en la uniformidad y en la especialización donde alcanzamos nuestro máximo potencial. Es en la capacidad de integrar habilidades y conectar puntos de una forma en la que nadie más puede.
Por muchos años yo estuve negando la parte más artística de mí porque estaba convencido de que no podía traer valor en el mundo corporativo en el que hacía mi carrera. De hecho, pensaba que podía ser visto como algo negativo, como algo que me haría ver como que no pertenecía.
Ahora, viendo hacia atrás, no me sorprende que el crecimiento más grande que he tenido en mi carrera fue después de que acepté e integré otras partes de mi vida en mi trabajo diario. No solo crecí más de lo que pensaba posible, sino que también empecé a sentirme más conectado conmigo mismo, más feliz, más satisfecho y más creativo.
El feedback positivo de las personas con las que he trabajado desde entonces siempre ha tenido que ver con mi autenticidad y mi capacidad de traer nuevas formas de pensar a la mesa.
¿Quién lo diría? Ser diferente sí puede ser positivo.
Me pregunto quién lo diría porque a mí nadie me lo dijo. Crecí creyendo todo lo contrario. Ahora sé que es un truco del sistema para que sigamos siendo soldados obedientes.
"No hay mayor prisión que la que nosotros mismos aceptamos, creyendo que debemos encajar en un molde para ser validados."
En el camino de conectarme con mi autenticidad he aprendido mucho, pero estas pueden haber sido las cosas más transformadoras (y difíciles) que tuve que integrar en los últimos años:
1. El autoconocimiento va primero.
Para integrar mis intereses de manera auténtica en mi vida, primero debo trabajar en mi autoconocimiento de forma constante.
Uno de los pilares más importantes para identificar por qué y cómo puedo integrar todo lo que soy en mi día a día es realmente entender quién soy y cuáles son los motivos, cosas y personas que alimentan mi autenticidad.
Mis 3 herramientas clave:
Preguntas reflexivas: Al menos una vez a la semana dedico tiempo para responder preguntas que me ayudan a salir del piloto automático y darle más claridad a mi camino. Algunas preguntas útiles son:
¿Qué me hace sentir feliz en este momento?
¿Qué está demandando más energía de mi parte?
¿En qué espacios me siento más conectado con mi yo auténtico?
Espacios de desconexión: Una de las formas más sencillas de conectar con el autoconocimiento es aprendiendo a estar solos con nuestros pensamientos, algo a lo que no estamos acostumbrados en el mundo en el que vivimos. Esto implica:
Encontrar un espacio (en la agenda y físicamente) en el que cada semana pueda estar solo, en silencio y sin conexión a ningún tipo de dispositivo.
Dejar que los pensamientos vayan y vengan sin juzgarlos, para ver hacia dónde fluye mi mente cuando le permito divagar sin un propósito aparente.
Terapia, coaching y amistades profundas: Para mí, una de las inversiones más importantes ha sido pagarle a personas y programas que me pueden ayudar a conocerme mejor.
Los resultados han sido tan reveladores que decidí certificarme como Coach, porque transformó mi vida y quise integrarlo a mi propósito (entre muchos otros intereses).
Si quisieras conocer más sobre el coaching, puedes agendar aquí una llamada de 45 minutos donde te cuento qué es el coaching para que veas si puede ayudarte. Prometo no venderte, aunque quizá podemos hacer match ;).
Finalmente, si sientes que es difícil para ti empezar solo, o si todo esto parece muy complicado, últimamente he estado utilizando inteligencia artificial para mejorar mi proceso de autoconocimiento.
A algunas personas puede parecerles raro compartir cosas personales con una AI, pero después de probarlo, siento que los resultados han sido buenos. Obvio, no reemplazan a los profesionales que se dedican a esto, pero puede ser un buen primer paso.
Por eso, creé una guía con diferentes prompts que puedes usar para empezar este camino de autoconocimiento usando tu AI de preferencia.
¿Te interesa?
2. Priorizar para no perderse en el camino.
Si eres una persona a la que le gustan muchas cosas, como yo, a veces puede ser complicado. Muchas veces siento que quiero hacer tanto que termino sin hacer nada.
Lo que más me ha ayudado es entender que no puedo hacerlo todo al mismo tiempo, pero sí puedo encontrar espacio para todo a lo largo del tiempo.
Dos claves fundamentales:
1. Autocompasión
Aceptar que quiero hacer muchas cosas también implica entender que no voy a hacerlas todas al 100%. ¡Y ESO ESTÁ BIEN!
Lo pongo en mayúsculas porque es algo que debo recordarme constantemente. Practico la autocompasión reconociendo que mi meta no es ser el mejor en todo, sino ser el mejor en ser yo mismo.
2. Prioridades diarias, semanales, mensuales y anuales
He aprendido que no puedo planear todo al pie de la letra, pero sí puedo evitar que el día a día me consuma por completo y termine sin tiempo para lo que realmente quiero hacer.
Por eso, normalmente defino:
Tres prioridades diarias, que no necesariamente tienen que ver con el trabajo.
Una experiencia semanal, diseñada como un experimento con una hipótesis y un objetivo.
Dos días de desconexión al mes, ya sea una cita conmigo mismo, un día en la naturaleza o simplemente un día sin mirar el celular.
Una habilidad o hábito para desarrollar en el año. (Algunos ejemplos de cosas que ya he hecho: ejercicio todos los días, natación, tenis, coaching… el de este año es fotografía).
3. Establecer expectativas claras (o ser vulnerable)
Dejo esto para el final porque es quizá el más difícil y al mismo tiempo el más personal.
En mi camino de encontrar mi versión más auténtica, me di cuenta de que hay cosas que no quiero hacer y espacios en los que simplemente no encajo.
Aceptar esto es difícil, pero aplicarlo es aún más desafiante porque requiere una vulnerabilidad extrema.
"La autenticidad no es algo que se encuentra, es algo que se construye a través de la vulnerabilidad y la práctica constante."
Para esto no tengo consejos… simplemente hay que experimentar qué te sirve a ti para crear tus propios límites.
Si te llevas solo un mensaje de todo esto que sea el siguiente: El camino hacia tu autenticidad está detrás de tu vulnerabilidad y tu capacidad para experimentar con ella.
Bye! 🚀